Narco-remisero fue condenado a cuatro años y medio de cárcel por haber caído con droga en Puerto Rico

Un remisero chaqueño de 34 años, detenido desde el año pasado en Misiones, fue condenado por intentar ingresar al país por Misiones una carga de marihuana y xilocaína.
Joel Efraín David Anrique se declaró culpable y fue a un juicio abreviado en el Tribunal Federal de Posadas. Cumplirá una condena de cuatro años y seis meses de prisión por “contrabando de importación de estupefaciente agravado en grado de tentativa”.
El 20 de febrero del año 2017, a las 16.30, aproximadamente, arribó al puerto de Puerto Rico, la balsa de bandera paraguaya “Loma Clavel”, luego un viaje regular desde la localidad paraguaya de Puerto Triunfo, transportando diez vehículos y 8 personas. Al momento de efectuar la verificación sobre un coche Chevrolet Aveo, dominio colocado JAE 067, preguntó al conductor y único ocupante del rodado, Anrique, hasta dónde se dirigía, quien respondió que viajaba a Buenos Aires. Por tal motivo, el agente de turno puso en aviso de tal situación, al Jefe de Turno, quien procedió a realizar un fondeo del rodado, considerando el perfil de riesgo arrojado por el destino del viaje. Poco después, observó en la parte de abajo del vehículo, desde el sector trasero, que los tornillos ubicados en el sector del tanque de combustible brillaban, lo que le hizo presumir que podían haber sido recientemente removidos los mismos. Ante esta situación, se pidió colaboración al cabo primero José Adrian Machado, quien pertenece a la Sección Perros de la Prefectura Naval Argentina y presta servicios en la Prefectura Libertador General San Martin. Con el can “Marys”, llevó adelante una revisión más exhaustiva del auto.
Una vez ubicado el vehículo en el sector de la fosa, uno de los aduaneros se introdujo en la misma y observó el rodado desde abajo, viendo claramente que los tornillos del sector trasero, de sujeción del tanque de combustible, habían sido removidos, como también los cables de frenos y el escape que se encuentra por debajo del tanque. Seguidamente, se procedió a quitar los asientos traseros y el cabo Machado guió a la perra entrenada, quien olfateó droga en el tanque.
Posteriormente, se bajó el tanque de combustible, el que presentaba una abertura rectangular de cada lado de la bomba, lo que indicó una modificación de la chapa constitutiva del tanque, a fin de permitir la introducción de objetos distintos del combustible. Estos cortes rectangulares se encontraban recubiertos con masilla, la que al ser despegada con un destornillador, permitió quitar fácilmente sus tapas, dejando ver paquetes rectangulares similares a los que se utilizan para el acondicionamiento de estupefacientes.
Continuando con el procedimiento y frente a los testigos, se procedió a vaciar la totalidad del contenido del tanque y se colocaron los paquetes sobre el piso del lugar, donde son enumerados del 1 al 27. Se trataba de un total de 11,958 kilos de marihuana y 1,064 kgrs. de xilocaína.

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